Presupuesto
BLOG
Hay muchas formas de romper una web. Que un formulario no envíe. Que un botón no haga nada. Que una página clave no cargue en móvil. Que algo "parezca" que funciona… hasta que no lo hace. Y el problema no es el fallo. El problema es que nadie lo vio antes de que saliera a producción.
Esto no es una exageración. Lo vemos más de lo que nos gustaría: sitios nuevos, recién publicados, con errores que podrían haberse detectado en 10 minutos… si alguien se hubiera tomado el tiempo de probar.
En Kunn no somos testers de software como tal, pero en cada proyecto asumimos ese rol. Porque una web, por muy bien diseñada o desarrollada que esté, si no se prueba, no está lista. Esa es la diferencia entre un proveedor cualquiera y una agencia digital que prioriza la fiabilidad del resultado.
Un tester de software —el de verdad— es quien valida que todo funcione como debe antes de lanzar una aplicación al mercado. No se limita a “navegar un rato”. Tiene un protocolo. Revisa lógica, datos, flujos, errores.
¿Y qué tiene que ver eso con el desarrollo web? Mucho más de lo que parece. Tu sitio web puede no ser un software complejo, pero funciona como un sistema: tiene interacciones, formularios, botones, procesos, integraciones. Y todo eso puede fallar si no se valida. Por eso necesitamos un desarrollo web orientado a funcionalidad real, no solo apariencia.
Por eso, aunque no vendamos software, aplicamos esa lógica: nos tomamos en serio la parte final del proceso, la de probar todo como si el sitio fuera a romperse si no lo hacemos bien.
Hay una fase en nuestro proceso que no se ve en el portfolio, pero que es tan importante como el diseño o el código. Es cuando abrimos la web, sin avisar a nadie, y empezamos a romperla a propósito.
Buscamos errores. Interacciones mal resueltas. Cosas que parecen lógicas pero no lo son. Y lo hacemos sin confiar en que “ya está todo hecho”.
Algunas cosas que revisamos, siempre:
Nada se da por hecho. Todo se revisa con ojos fríos, como si fuéramos usuarios que llegan por primera vez. Y no solo antes del lanzamiento: la fiabilidad se mantiene con un sistema de mantenimiento web continuo y técnico.
Pasan errores. Algunos pequeños. Otros costosos. Y casi siempre se descubren tarde: cuando alguien se queja, cuando se pierde una oportunidad, cuando toca apagar un fuego. Y entonces toca corregir deprisa lo que podría haberse evitado con un poco de método.
Esto no va de ser paranoicos. Va de tener estándares. Si un sitio está pensado para captar leads, vender, automatizar procesos o representar una marca… no puede salir al mundo sin ser revisado a fondo. No hablamos de perfección. Hablamos de fiabilidad.
En Kunn, cada web que lanzamos pasa por una revisión real. No una pasada superficial. Una validación completa del funcionamiento. Porque nos jugamos la cara con cada entrega, y porque no creemos en eso de “ya lo iremos puliendo”.
Preferimos lanzar algo que funcione al 100% aunque nadie lo vea, que algo espectacular que falle justo cuando alguien lo necesita. Ese enfoque no se vende como un extra. Está incluido en cómo trabajamos. Y marca la diferencia.
Si no estás seguro, cuéntanos qué necesitas y te ayudamos. En Kunn validamos cada proyecto antes de lanzarlo. Porque una web bonita que falla… no funciona.